Síndrome Patelofemoral

El termino síndrome patelofemoral o síndrome doloroso patelofemoral es término generalmente utilizado para describir y agrupar el dolor anterior de rodilla o el dolor retropatelar difuso.

Este dolor retropatelar puede tener diferentes orígenes. De todas maneras es atribuido principalmente a dos aspectos: 1) un incremento del stress del hueso subcondral atribuido a un stress incrementado en la articulación o 2) proveniente de lesiones cartilaginosas en la patela o la tróclea femoral.

De todas maneras lo importante para el enfoque terapéutico es en realidad, determinar cuáles son las posibles causas que desbalancearon el equilibrio que mantiene a la patela en relación a la tróclea femoral. En otras palabras cuales son las causas que incrementaron el stress de la articulación y llevaron o aun incremento del stress del hueso subcondral o a una lesión articular promoviendo el dolor.

Causas

No hay una causa única para esta condición. Se puede deber a numerosos factores o condiciones diferentes. Estas afecciones incluyen:

  • Desalineación de la articulación de la rodilla: por lo general, causada por un funcionamiento incorrecto de los pies. Las personas que pronan (inclinan los pies hacia afuera) cuando caminan, desalinean la rótula. Esto provoca un rozamiento doloroso de la rótula contra los huesos de la rodilla. Rara vez, la condición se produce porque la rótula está localizada demasiado alto o demasiado bajo en la articulación de la rodilla.
  • Músculos del muslo anterior débiles (cuádriceps): ayudan a mantener la rótula en su posición cuando se mueve. Si estos músculos están débiles, no pueden mantener la rótula en la posición correcta. Esto hace que rótula roce el fémur durante el movimiento.
  • Uso excesivo y sobrecarga de la articulación de la rodilla: puede provocar dolor, especialmente en actividades o deportes de alto impacto.

Síntomas

  • Dolor o molestias al estar sentadas mucho tiempo.
  • Dolor para subir o bajar gradas.
  • Dolor después de actividad deportiva.
  • Frecuentemente asociado a ruidos o crépitos de la rodilla.

Diagnóstico

El diagnóstico se realiza con maniobras en el examen físico, Radiografía y Tomografía.

Igualmente tiene una clasificación y en general el tratamiento en los grados I y II es conservador con fisioterapia y medicamentos, en casos III y IV el tratamiento es quirúrgico. Cuando más grave cuanto más agresivo el mismo. Se pueden realizar desde artroscopía a tratamientos combinados.

Tratamiento

El primer paso es dejar reposar la rodilla. Se deben cambiar las actividades de alto impacto por otras de bajo impacto. Por ejemplo, nadar en vez de correr. Su médico puede sugerirle que se aplique hielo sobre la rótula después de realizar actividad física.

El tratamiento a más largo plazo incluye diversas estrategias, entre ellas:

  • Ejercicio y Fisioterapia: La mayoría de las personas se benefician del fortalecimiento de los músculos que rodean la rodilla. Esto incluye el músculo cuádriceps. Está ubicado en la parte frontal de cada muslo. Los fisioterapeutas pueden recomendar ejercicios específicos. Este tratamiento es muy útil. Puede llevar de 6 a 12 semanas ver las mejoras.
  • Tratamiento Farmacológico: Algunas personas se pueden beneficiar del uso de los agentes antiinflamatorios no esteroides (AINE). Estos incluyen Motrin y Advil. Pueden ayudar a aliviar el dolor. Funcionan mejor cuando se los combina con otros tratamientos, como fisioterapia.
  • Aparatos Externos: Muchas personas encuentran alivio con el uso de soportes para la rodilla o protectores para rodilla. Estos dispositivos, por lo general, tienen una sección abierta en la parte de la rodilla. Están diseñados para mantener a la rodilla en su lugar durante la actividad. Algunos están diseñados para sostener la rótula y evitar que se desplace hacia los lados.
  • Cirugía: En ocasiones poco frecuentes, la cirugía es recomendable para las personas que no responden a otras formas de tratamiento. Esta se realiza para corregir la alineación incorrecta de la rótula.

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